lado de su mercado; y a San Miguel va los viernes.
Esta feria tipo mercado que se ubica actualmente en la esquina de la calle 21 y Costanera, quince o más años atrás se extendía desde el desvío de la Av. Montenegro que baja al Club Petrolero, es decir a medio bloque J, hasta el colegio Loretto, se entraba unos metros por la Enrique Peñaranda y media cuadra por la René Moreno.
Todavía la Montenegro era empedrada, no como ahora que la cubre una gruesa capa de cemento.
En fin, toda esa sección de avenida desde cada jueves por la tarde hasta el fin del viernes parecía convertirse en otra Buenos Aires, con su basura en las veredas, cajones de manzanas y enseres de hogar desperdigados por doquier, mesas de carnicería y pescadería, además de sus típicas camionetas verdes de huevos criollos y codorniz que nunca faltaban.
También estaban las vendedoras de carritos Dinkis apostadas en la esquina de la Peñaranda y bloque Q. Frente a ellas a la entrada del Pasaje Loretto se encontraba una vendedora de desayunos, quien servía bebidas calientes como café, té, mate y api entre otros, con pan.
Todo era un desorden, habían vendedoras de frutas y verduras por doquier, al igual que lavadores de autos que aprovechaban en ganarse unos pesos aseando los carros de los vecinos. También había vendedoras de pasteles.
Pero ahora que lo pienso mejor, nunca recuerdo haber visto baños o letrinas públicas, salvo las que construyeron en el nuevo sitio donde se fueron quince años atrás, que actualmente es el sitio oficial de los comerciantes de esta feria ambulante.
Quizás por eso los vecinos junto a autoridades del colegio Loretto, y supongo que con la Alcaldía, los botaron de su antigua ubicación a la nueva.
Y así San Miguel el sábado hasta el jueves volvía a ser la de siempre, con sus calles casi vacías y tranquilas, salvo por la zona cercana al colegio cuando en éste ensaya su banda musical.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias